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miércoles, 2 de diciembre de 2015

Señor, tengo un sueño.


Proverbios 13:19 "Es agradable ver que los sueños se hacen realidad, pero los necios se niegan abandonar el mal para alcanzarlos"

La mayoría de nosotros somos unos soñadores de primera. Aunque aclaro: No todos los sueños provienen de Dios.
Desde pequeños nos enseñaron a soñar: algunos soñamos con ser doctores, otros misioneros, unos bomberos, maestros o súper héroes, jugadores de fútbol, protagonistas de una película o presidente de una nación.
Martin Luther King, dio un discurso en Washington llamado "Tengo un sueño". Soñaba con un país libre del racismo, soñaba que un día todos los hijos de Dios: negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, pudieran unir sus manos y cantar ¡Libres al fin, gracias al Dios Omnipotente!
Dios te da un sueño, tu decides ir tras él. Ese sueño se puede retrasar, se puede encontrar en dificultades, pudiera parecer estar en un callejón sin salida....Pero si fue Dios quien te lo dio, Él mismo lo liberará y hará que se cumpla.
Dice Daniel 7:1 Una noche, durante el primer año del reinado de Belsasar, Daniel tuvo un sueño y visiones. En cuanto despertó, puso por escrito todas las cosas principales que había soñado.
Dios nos comunica mensajes importantes y los inyecta en nuestro espíritu para que sintamos pasión por eso, en forma de sueños. Es bueno escribirlos para planificar su desarrollo y mantenerlos frescos en nuestra mente y en nuestras oraciones.
Entendamos que no se trata de sueños confusos, incoherentes o irreales, sino mensajes claros. Como el consejo de Pablo a los corintios cuando les dijo: No vayas más allá de las cosas que están escritas (1 Corintios 4:6)
Cuando esa inspiración Divina nos hace imaginar con placer esa cosa que es imposible humanamente que suceda, que difiere de la realidad existente, pero que pese a ello tenemos la fe y certeza que sucederá. No nos queda otra cosa que imprimirle trabajo, oración y una sobredosis de fe para que ocurra.
Siempre recuerdo el texto donde Jacob en su sueño por ser bendecido peleó con aquel ángel y no lo soltó hasta que no lo bendijera, a pesar de quedar lesionado de una pierna en ese forcejeo. Este es un excelente ejemplo de luchar por un sueño.
Dice Génesis 32:24-26 Así quedó Jacob solo; Y luchó con el varón hasta que rayaba el alba (...) Y dijo, Déjame: porque raya el alba. Y Jacob le respondió. No te dejaré, si no me bendices.
Debemos vencer los enemigos de nuestros sueños: como lo es la desesperación, la duda, los comentarios mal sanos de la gente, el pecado, el desánimo y la falta de pasión.
Lucha por lo que amas y no lo dejes morir. Falta menos para que veas realizado el fruto de tu esfuerzo y tu sueño hecho realidad.

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