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lunes, 27 de octubre de 2014


El Poder de Tus Palabras.


Proverbios 18:21 "Muerte y vida están en el poder de la lengua, y los que la aman comerán de su fruto"


¡A veces somos tan ligeros al hablar! Y decimos cosas como: Esto se lo llevo quien lo trajo, Este muchacho no va a servir para nada, Primero muerto antes que..., Nunca voy a amar a nadie mas que a ti, Eres un ratón; E infinidad de confesiones que se convierten en maldiciones, ataduras o dicho de manera coloquial "cuchillo para tu mismo cuello"- Sencillamente porque la biblia dice que nuestras palabras tienen poder.

Lo que el sabio Salomón quería decir en este proverbio es: Cada vez que abres la boca ministras Muerte o Vida, y lo que impartes por ella es lo que vas a cosechar en la tuya.
Con lo que decimos influimos vidas y las marcamos para bien o para mal. Ahora mismo puedes revisar las veces que te has metido en problemas por abrir tu boca de manera destructiva e impulsado por emociones negativas y la tensión del momento.
El salmista David conocía el peligro de "hablar de manera incorrecta" y en una de sus oraciones dijo en el Salmo 141:3 Pon guarda en mi boca, oh Jehová, guarda la puerta de mis labios.
Luego de proferir una palabra hiriente, negativa o de maldición (decir mal) difícilmente podremos recogerla, por eso es necesario "pensar antes de hablar" y limpiar el corazón y el alma antes de vivir soltando palabras sin temor a Dios; Recordemos que Las Escrituras establecen que "de la abundancia del corazón habla la boca". Dice Mateo 12:37 Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.
Tengamos claro que Dios nos bendijo y nos plantó en este mundo para bendecir, y mas aun, nos ordena bendecir a quienes nos maldicen; Por lo tanto no hay justificativo alguno para andar con incontinencia verbal que produzca muerte sobre nada ni nadie.
Si somos hijos de Dios, necesitamos hablar vida y fe, confesar lo que esta establecido en Su Palabra; Y como seguidores de Jesucristo, impartir y declarar: Amor, Vida y Bendición. 
¡Somos bendecidos para bendecir! Así que soltemos bendición por nuestra boca.

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