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jueves, 26 de enero de 2017

Resultado de imagen para añade a tu fe virtud


No soy de las que cree que el Señor trabaje con fórmulas o Ecuaciones. El hace lo que quiere, como quiere, cuando quiere, y a la manera que mejor le parezca. A fin de cuentas, es el Creador y no tiene por qué rendir cuentas a nadie de Sus designios; Sus caminos no son nuestros caminos, y Sus pensamientos insondables como para que lo entienda nuestra mente finita.
Pero encontré en la Palabra varios Principios, que si se manejan desligados el uno del otro, no funcionan con la misma efectividad.
Dice 2 Pedro 1:5-7 “Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.”
Pedro nos indica que la fe no debe andar solitaria, sino que hay algunos ingredientes que añadir: Virtud, conocimiento, dominio propio, paciencia, piedad, afecto fraternal, amor. Él no dice: Si quieres, aquí hay una lista de algo bueno que podrías tener. Más bien, lo que dice lo enfatiza de la siguiente manera: “Poniendo toda diligencia”. Entonces, estar en la fe involucra diligencia (esfuerzo), esfuerzo para agregar a nuestra fe esas cosas como un poderoso valor agregado para movernos en la dimensión sobrenatural correcta. Y ¿quién tiene que esforzarse? Muy simple: nosotros. Sí, con la ayuda del Espíritu Santo, pero esa ayuda no es coacción, sino un trabajar junto con nosotros.
Esta seguidilla también es llamada: “Cualidades del carácter cristiano”. Donde la fe viene siendo la base de todo; pero esa fe requiere “virtud”, que se refiere a valentía: Esta valentía es la que permite que nosotros seamos arriesgados para Dios. Y a la valentía hay que agregar “conocimiento”: Son esos indicadores que nos da la Palabra de Dios para direccionar correctamente nuestra fe, y a su vez nos llevan a una vida práctica donde no solo hablamos fe, sino que actuamos en fe como buenos creyentes militantes. A ese conocimiento hay que agregarle “dominio propio”: Dominio Propio literalmente es contenerse o abstenerse, es llevar una vida disciplinada y sobria- Es bueno que entendamos que somos nosotros quienes tenemos que agregar todo esto, Dios nos ayuda, pero son nuestras determinaciones quienes lo propician. Al dominio propio “paciencia”: Es decir, soportando pacientemente la persecución y la adversidad, es el poder para mantenerse firme sin retroceder, Es aguantar firmes en la fe, ¡esperando en Dios solamente!
A la paciencia “piedad”: La piedad es un atributo de Jesús el cual nos invita a imitar; Se trata de ser compasivos y misericordiosos más que todo con los necesitados; En el cristiano práctico la piedad debe estar plenamente consciente de la presencia de Dios en toda circunstancia.
Y a la piedad “afecto fraternal”: Es decir, demostrar amor con palabras y con hechos, todas se relacionan entre si y estas no son la excepción.
Pero seamos sinceros, esto no se logra con un chasquido de los dedos; Es un proceso de maduración donde apuntamos a perfeccionarnos en esa fe que tan frecuentemente es probada por el Padre, y no se puede quedar estacionada en un estado superficial.
Y recuerda: El hombre y la mujer virtuosa, no solo se conocen por su éxito, sino por la manera de tratar a los demás en su camino hacia la cumbre. Con una fe madura, no fingida y colmada del amor de Cristo.

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