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jueves, 22 de enero de 2015

La Armadura Equivocada.


1 Samuel 17:38,39 "Después Saul le dio a David su propia armadura: un casco de bronce y una cota de malla. David se los puso, se ciño la espada y probo dar unos pasos porque nunca antes se había vestido con algo semejante-No puedo andar con todo esto-le dijo a Saul. No estoy acostumbrado a usarlo. Así que David se lo quitó"

En ese momento Israel estaba ante un enorme reto; Un gigante amenazaba con acabar con ellos. 
Sin embargo Dios mueve a alguien que había entrenado personalmente luchando contra osos y leones sin que nadie lo viera...un desconocido entre las tropas porque andaba entre ovejas, detrás del redil.
Ante el riesgo inminente, el rey Saul intenta persuadirle de no hacerlo...pero luego accede y trata de apeltrecharlo con la armadura suya; pero David la rechazó, ya que ni le permitía moverse por ser "la armadura equivocada". ¡El usó la del Señor!
Dice Efesios 6:13-17 Por eso, tomen toda la armadura que Dios les ha dado, para que puedan resistir el día malo y, después de haberse preparado bien, manténganse firmes, revestidos de la verdad y protegidos por la rectitud. Estén siempre listos para salir a anunciar el mensaje de la paz. Sobre todo, que su fe sea el escudo que los libre de las flechas encendidas del maligno. Que la salvación sea el casco que proteja su cabeza, y que la Palabra de Dios sea la espada que les de el Espíritu Santo.
David sabía quien era en Dios, y conocía a Jehová como Guerrero y su Comandante en jefe; Pero tanto el rey como sus hermanos lo subestimaron porque no le conocían en verdad- Sus procesos y el Trato del Señor con el, lo habían preparado como un poderoso guerrero, al punto de que venció al gigante Goliat con la autoridad y estrategia perfecta.
Dice 1 Samuel 17:37 Y David añadió: El Señor, que me ha librado de las garras del león y de las del oso, me librará de la mano de este filisteo. Y dijo Saul: Ve, y que el Señor este contigo.
Ninguna de nuestras batallas han ocurrido en vano. Somos el ejercito de Dios y El prepara a sus guerreros para darles la victoria sobre todo gigante. 
Pero no tratemos de disfrazarnos de otro ni dejemos que nos impongan cargas pesadas al momento de la pelea. 
El Padre tiene un trato particular con cada uno de Sus hijos, y nos dejó Su Armadura para que viviendo en ella venzamos. Es El mismo quien adiestra nuestras manos para la batalla y nuestros dedos para la guerra; quien nos hizo mas que vencedores. Así que: ¡A vencer!!!

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