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lunes, 16 de febrero de 2015

Edificandonos.


Hageo 1:5,6 "Yo, el Señor Todopoderoso, les digo que piensen bien su conducta. Ustedes siembran mucho, pero cosechan poco; comen, pero no se sienten satisfechos; beben, pero quedan con sed; se visten, pero no entran en calor; y el que trabaja su jornada, echa su salario en saco roto"

En oportunidades, cuando sentimos que es legitimo por lo que nos estamos esforzando y que lo que hacemos esta bien, pero tenemos una sensación de insatisfacción... Como que nada nos llena; nos disgustamos y lo vemos como injusto.... Es porque en realidad no estamos haciendo las cosas con la motivación y el orden debido.
Si de verdad deseamos andar sabiamente como hijos de Dios, necesitamos comenzar por permanecer "edificandonos" como templo de Dios que somos, antes de tratar edificar cualquier otra cosa para hallar satisfacción.
Dice Efesios 2:20-22 Ustedes son como un edificio levantado sobre los fundamentos que son los apóstoles y los profetas, y Jesucristo mismo es la piedra principal. En Cristo, todo el edificio va levantándose en todas y cada una de sus partes, hasta llegar a ser en el Señor, un templo santo. En el también ustedes se unen todos entre si para llegar a ser un templo en el cual Dios vive por medio de su Espíritu Santo.
Aquí se habla de una interdependencia. Necesitamos madurar, llenarnos de Dios, y a su vez comprometernos a permanecer edificandonos como casa espiritual: Con La Palabra, en oración, con gestos de amor dando fruto y sirviendo a los intereses del Reino como prioridad.
No te sigas preguntando por qué te esfuerzas tanto y nada te satisface; Esto es matemática espiritual: si estas viviendo solo para ti mismo y enfocado en tus intereses personales o beneficios terrenales antes que el Señor, si la vida de tu prójimo te tiene sin cuidado; no habrá nada en lo que te esfuerces que te haga sentir pleno sin antes ordenar tus prioridades en la voluntad de Dios.
Dice Amos 4:8 De ciudad en ciudad iba la gente en busca de agua, y no encontraban bastante para calmar su sed, ¡Pero no se volvieron a mi! El Señor lo afirma. 
Vamos a dejar de creernos justos en nuestra propia justicia o victimas de las circunstancias. Somos los únicos responsables de nuestra situación por insistir vivir en un anti diseñó. 
Es momento de humillarnos ante la presencia del Padre a pedir dirección, clavar la autosuficiencia y la vida egocéntrica en la cruz y concentrar todo nuestro interés y fuerzas en agradar el corazón del Eterno en lo todo que hacemos. 
Recordando que si buscamos primeramente el Reino de Dios y Su justicia, todas las demás cosas nos serán añadidas. Porque caminar con Dios significa andar en Su voluntad.

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