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sábado, 2 de mayo de 2015


Consecuencias.


Proverbios 30:33 "Porque batiendo la leche se saca mantequilla, y sacudiendo la nariz sale sangre, y forzando la ira se produce pleito"


La niña de la caricatura Mafalda, dice que no existe premio ni castigo sino consecuencias. Y visto desde el punto de vista de galardones celestiales, disciplinas del Padre y la ley siembra-cosecha; todas son "Consecuencias" de nuestra obediencia o desobediencia al Señor.
Hay una ley universal que dice: Toda causa tiene su efecto, todo efecto tiene su causa y toda acción produce una reacción.
Por ejemplo: El pecado de Adán y Eva al desobedecer al Creador, produjo la caída del hombre e inicio del pecado en todo el planeta.
Dice Proverbios 10:12 El odio causa rencillas, pero el amor cubre todas las transgresiones.
Una joven que había pasado por varias de tragedias amorosas y familiares por llevar una vida "a su manera", desobedeciendo a Dios, me dijo: Algo debo estar haciendo mal... Y pensé: ¡Hasta que se esta dando cuenta que la del problema es ella! porque en realidad vivía una vida desordenada y luego en medio de los aprietos es que pretendía enseriar su relación con Dios.
La causalidad, producida por la relación causa y efecto, se convierte en la respuesta a los estímulos de abusos o pecados, obediencia y disciplina; Porque todo lo que hacemos siempre dará su fruto, sea bueno o sea malo. Entonces, si cambiamos las causas, lograremos los efectos deseados.
Dice Salmos 9:17 Los malvados y paganos, los que se olvidan de Dios, acabarán en el reino de la muerte.
Nuestros desaciertos vienen por no buscar el consejo de Dios, por menguar en nuestra vida de oración, por quitar la mira del cielo y solo enfocarnos en lo terrenal, por creernos auto suficientes y un sin fin de conductas en contra del diseño o plan divino. Entonces nos convertimos en seres amargados o atropellantes, nos apartamos del favor de Dios, nos enganchamos en problemas con nuestro semejante, perdemos la fe, actuamos sin gracia ni amor, etc.
Todo hijo legitimo de Dios, debe reaccionar a tiempo y buscar solución inmediata: Arrepentirse, comenzar a depender realmente de Cristo, reconocer su incapacidad, entregar a Dios esas áreas vulnerables de su vida, decidir poner de su parte haciendo pacto de obediencia con el Padre; Renunciar al orgullo, rebelión, falta de fe e idolatría y volver a la senda correcta con la ayuda del Espíritu Santo. A sabiendas que el dolor, el fracaso y la miseria son producto del pecado- Porque cada pecado tiene sus consecuencias así ya nos hayamos arrepentido. 
Es tiempo de cambiar el rumbo de nuestra historia y volver de la mano de nuestro Salvador a transitar por la senda que El ha planeado para ti y para mi.¡Vuelve!

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