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martes, 29 de septiembre de 2015


Nada que no me cueste...


2 Samuel 24:24 "Pero el rey dijo a Aruana: No, sino que ciertamente por precio te lo compraré, pues no ofreceré a mi Dios un holocausto que no me cueste..."

Existen dos extremos incorrectos al interpretar la gracia Divina, con respecto a lo que ofrecemos al Señor: El de la súper Gracia, donde descansamos tanto en la misma, que esquivamos cargas o responsabilidades en su nombre. Y otra, cuando tomamos las Leyes Mosaicas y le colocamos un manto superficial de Gracia aparente, pero seguimos viviendo bajo el legalismo.
Sabemos que el verdadero cumplimiento de la Ley es el amor, y es justo "Ese Amor" el que nos conduce a no ser mezquinos ni ligeros al momento de ofrecer o hacer algo para el Padre_ Partiendo desde el principio: Si El lo dio todo, no puedo hacer menos que retribuirle.
Esa fue la motivación de David, cuando no permitió que le regalasen el terreno donde iba a construir un Altar para el Señor; En el verso inicial citado.
La biblia siempre exhorta a hacer lo bueno y dar lo mejor. Por ejemplo: Cuando registra que al hacer bien al prójimo es como si lo hiciéramos directamente a Dios, es una forma de ofrendar o hacer un sacrificio parra El.
Dice Malaquias 1:13 Ustedes dicen: ¡Ya estamos cansados de todo esto! Y me desprecian. Y todavía suponen que voy a alegrarme cuando me vienen a ofrecer un animal robado, o una res coja y enferma.
Nuestra ofrenda representa el nivel de agradecimiento que sentimos por el Altísimo; Por lo tanto, todo lo que le damos u ofrecemos amerita cierto nivel de sacrificio, y no cabe el hacerlo por "salir del paso" o dejarlo de hacer colocando cualquier excusa.
Dice 1 Pedro 2:5 Dios hizo de ustedes unas piedras vivas, un templo espiritual, que por medio de Jesucristo ofrece sacrificios espirituales agradables a Dios.
El "dar lo mejor a Dios" como lo hizo en una oportunidad Maria Magdalena al derramar su perfume de nardo costosísimo y romper el frasco de alabastro a los pies del Maestro, es "la clave" que abre la puerta de los cielos y el corazón del Eterno.
Es parte de una de esas leyes espirituales que controlan el universo (ese mundo físico y espiritual), con las que somos bendecidos; O detenemos la bendición- Al practicarla o ignorarla.
¡Correr la segunda milla por El, siempre valdrá la pena! 
Para finalizar les dejo: 1 Corintios 9:10,11 Pues por nosotros se escribió; porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla con esperanza de recibir su fruto. Si sembramos lo espiritual: ¿Es gran cosa si segamos lo material?

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