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sábado, 25 de abril de 2015


El espíritu de la Profecía.


Apocalipsis 19:10 "Entonces caí a sus pies adorando. Y me dijo: no hagas eso. Yo soy consiervo tuyo y tus hermanos que poseen el testimonio de Jesús. Adora a Dios. El testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía"

Cuando aquel ángel llegó a anunciar Las Bodas del Cordero y dio el mensaje de parte de Dios, Juan se postró para adorarlo; Pero ese ser celestial no aceptó adoración por el espectáculo profético- Aclarando que Jesucristo es el Mensaje Principal de las revelaciones del Señor, juntamente con Su plan. Porque lo sobresaliente en todas las revelaciones es y será la victoria de Cristo sobre el maligno.
Las predicciones dadas por Revelación Divina y sobrenatural, tienen la misión de alertar, estimular y guiar al pueblo de Dios a "hacer la voluntad del Padre" para que no nos salgamos de nuestro destino profético. Y los profetas por don o por oficio son simples voceros del Mensaje Celestial, nada más ni nada menos.
Dice Joel 2:28 Después de estas cosas derramaré mi Espíritu sobre toda la humanidad: los hijos e hijas de ustedes profetizarán, los viejos tendrán sueños y los jóvenes visiones.
Los profetas del Antiguo Testamento no solo daban el mensaje de Dios, sino que eran consultados por el pueblo y llamados videntes; Porque fueron una de las pocas personas en quien reposaba el Espíritu Santo en forma temporal y vivían consagrados. 
En estos tiempos la función del profeta ha cambiado un poco, y ya no deben ser consultados porque ignoraríamos la guía personal del Espíritu Santo y nos haríamos dependientes del hombre antes que de Dios (desviando nuestra adoración como le pasó a Juan el apóstol).
En el tiempo de La Ley las profecías estaban basadas solo en juicio; pero en este tiempo de Gracia hemos sido libres de maldición, por lo que no todo es exhortación, sino también consuelo, edificación, dirección y sobre todo confirmación de lo que Dios mismo ya ha hablado a nuestro espíritu- Por eso es que el testimonio de Jesucristo es el Espíritu de la profecía.
Dice Amos 3:8 ¿Quien no tiembla si el león ruge? Y ¿Quien no habla proféticamente en el nombre del Señor si El lo ordena? 
Jesucristo es Dios, es el mensaje como verbo que le da sentido a nuestra oración, es quien nos libertó de esclavitud al pecado y condenación, nos abrió el camino al cielo, nos dio identidad de Reino como hijos del Eterno y ejemplo de absoluta dependencia al Padre.Nos dejó al Consolador y es el tamiz que cierne con Su Espíritu cada Palabra profética que se habla. 
¡El es el Espíritu de la Profecía!

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