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jueves, 9 de abril de 2015


¿Quién juzga 

tu adoración?


Mateo 26:13 "Les digo la verdad, en cualquier lugar del mundo donde se predique la Buena Nueva, se recordará y hablará de lo que hizo esta mujer"


Partiendo del concepto que "Adoración" es: la rendición de cada parte de tu vida al Señor, buscando agradarle en todo lo que hagas, amándolo en espíritu y verdad por medio de una entrega sencilla; Puedo deducir que mi adoración no tiene por que ser igual a la tuya para saberla aprobada por Dios.
En esta oportunidad, parto de la historia de "La mujer con el frasco de alabastro lleno de perfume de nardo" que ungió a Jesús con sus lágrimas y el contenido del mismo como un acto personal de adoración. Ella no pidió permiso para entrar en casa de aquel fariseo con quien comía Jesús; simplemente vio la puerta abierta y pasó a besar al Maestro; lloraba postrada besando Sus pies y quebró aquel frasco derramando el perfume sobre El. La meta de aquella antigua prostituta era "adorar a Cristo" y eso revestía de valor su acción, sin andar pensando en sí misma o su reputación, solo enfocada en darle amor y agradecimiento a Aquel que la había perdonado.
Dice Mateo 26:7 Se le acercó una mujer con un frasco de alabastro de perfume muy costoso, y lo derramó sobre Su cabeza cuando estaba sentado en la mesa.
La reacción de Sus discípulos y otros religiosos que estaban en el lugar, fue de rechazo inmediato. Se enojaron y dijeron: ¿Por qué desperdicia el perfume? ¡Podría haberlo vendido para ayudar a los pobres! Como si tuvieran potestad para administrar la ofrenda de adoración de otro. Y Simón, el leproso dueño de la casa, cuando vio eso dijo: Si este fuese profeta, sabría que clase de mujer lo toca, y con espíritu de critica e hipocresía, también soltó palabras de condenación sobre aquella mujer que simplemente adoraba... Sin tomar en cuenta que el era un leproso y eso no detuvo al Señor para comer en su casa.
Dice Mateo 26:6 Y hallándose Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso...
Adora sin importar lo que digan, porque si tu adoración u ofrenda al Padre proviene de la motivación correcta y entregas lo mas costoso que puedas darle, aunque no falte quien la juzgue, lo importante es tu relación con Dios, porque eso es algo personal entre tu y Él. 
No tomes en cuenta el reproche de quienes te observan, solo derrama tu mejor perfume y deja esa marca por generaciones. A fin de cuentas: Un verdadero adorador no busca impresionar a nadie, sino agradar el corazón de su Padre que esta en los cielos.

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