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viernes, 10 de abril de 2015


Resucitarás.


Romanos 8:6 "Y si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con El"

Debido a la muerte y resurrección de Jesucristo, sus seguidores no tenemos por que temer a la muerte; La seguridad que nos da, permite disfrutar Su compañerismo, creer en la resurrección de los muertos y disfrutar haciendo Su voluntad. Esto se refleja en nuestra vida de adoración y servicio, y en la revelación en quien es ese Dios personal con el que contamos.
La biblia dice que tomemos nuestra cruz para seguirle e invita a morir al yo; pero ninguno de nosotros ha tenido que hacer semejante sacrificio de amor como Jesús- Aunque de una u otra manera, hay ciertos procesos donde nos apedrean como lo hicieron con El, pretenden matarnos, nos clavan la lanza, somos objeto de burla, nos abandonan y hasta nos dan vinagre en lugar de agua... Piensan que detendrán nuestro destino profético, por su inmadurez o egoísmo; pero así nos crean muertos, Dios enviara un ángel para que remueva la piedra donde nos han querido sepultar y "Resucitemos en victoria" humillando así al enemigo.
Dice 2 Corintios 4:10 Llevando siempre en el cuerpo por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo.
Los apóstoles predicaron por todas partes la salvación del Señor, y sufrieron tormentos por anunciar la verdad. Quizás las verdades divinas que te han sido iluminadas en el diseño de Dios para tu vida, sea causa de persecución, incomprensión, señalamiento y rechazo; Pero te digo proféticamente: Así como resucitó nuestro Salvador y tu lo harás después de la muerte física, ocurrirá ahora, delante de tus perseguidores que te creen muerto. "Quienes te han sepultado no saben que eres una semilla"...
Dice 2 Corintios 13:4 Porque ciertamente El fue crucificado por debilidad, pero vive por el poder de Dios. Así también nosotros somos débiles en El, sin embargo, viviremos con El por el poder de Dios para con nosotros.
Sigue creyéndole a quien te llamó, al Dios que te prometió y no fallará. 
A lo mejor recuerdes con tristeza a quien te traicionó, al que te clavó la lanza o al que te vendió, pero Tu Salvador te levantará con bandera de victoria para cumplir Su propósito en ti y exhibirte como trofeo de Su justicia. ¡Aleluya!

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