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domingo, 1 de marzo de 2015

El Sufrimiento es Parte de la Vida.



1 Pedro 5:10 "Pero después que hayan sufrido por un poco de tiempo, Dios los hará perfectos, firmes, fuertes y seguros. Es el mismo Dios que en su gran amor nos ha llamado a tener parte en su gloria eterna en unión con Jesucristo"

Si bien es cierto que Dios nos llamó a tener una vida de victoria, parte del proceso que nos conduce a cada una de esas victorias es "el sufrimiento" que se nos presenta en algunos tramos del camino.
El nunca nos prometió que todo seria fácil o una vida sin problemas; lo que nos aseguró fue que estaría con nosotros para ayudarnos y usaría cada dificultad para glorificarse y perfeccionarnos.
Aunque aclaro: La vida del creyente no es una constante lucha y prueba como algunos religiosos la han querido presentar... Simplemente, el Padre nos conoce y sabe que sus hijos no aprendemos solo de palabras sino con las experiencias.
Dice 2 Corintios 4:17 Lo que sufrimos en esta vida es cosa ligera, que pronto pasa, pero nos trae como resultado una gloria eterna mucho mas grande y abundante.
Asumir una posición de víctima o de mártir, lejos de ayudarnos lo que hace es estancarnos y que pasemos por situaciones similares una y otra vez hasta que aprendamos la lección y seamos realmente perfeccionados en el área que el Señor trata con nosotros en ese momento.
Necesitamos ser lo suficientemente maduros, sobrios y sensibles para captar los movimientos Divinos; solo así se cumplirá el propósito de Dios para que salgamos airosos, sea la situación que sea.
Dice 1 Timoteo 6:12 Pelea la buena batalla de la fe; echa mano a la vida eterna a la cual fuiste llamado y de la que hiciste buena profesión en presencia de muchos testigos.
Todo proceso en nuestras vidas nos conduce a "La buena batalla de la fe". No importa de quien o de que venga la aflicción; todo se trata de levantar la bandera de la fe y combatir con la estrategia y la actitud correcta para conquistar la victoria.
A veces usamos las armas espirituales correctas, pero asumimos actitudes equivocadas ante las personas involucradas y eso nos engancha más en el problema. 
Esta oración de Pedro al "Dios de toda gracia" indica con claridad que la gracia del Señor es suficiente para vencer la adversidad. No se trata de nuestra capacidad de aguante sino de aferrarse a esa gracia para ir camino a tan anhelada perfección. 
¡Descansa!... No permitas que el dolor, las herida de guerra y las luchas te transformen en alguien diferente al que el Padre no diseñó. ¡Ten paz!

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