Entradas populares

miércoles, 18 de marzo de 2015


Mensaje para 

quien tenga oídos.


Marcos 4:23 "Si alguno tiene oídos para oír, que oiga"


En repetidas porciones bíblicas podemos leer esa frase: "Si alguno tiene oídos para oír, que oiga" , en la cual se puede leer entre lineas: El mensaje te está siendo dado, ahora es tu responsabilidad escuchar y accionar a el.
En lo natural, el sistema auditivo se compone de un conjunto de órganos que hacen posible el sentido del oído, y lo facultan para ser sensible a los sonidos. Estas ondas sonoras llegan al cerebro como impulsos eléctricos en forma de información.
Dios permanentemente habla a Su pueblo y les da el mensaje, la advertencia o el consejo para que nada los tome por sorpresa y siempre estén preparados. Pero en medio de los receptores hay quienes voluntariamente se niegan a escuchar, los que se hacen los desentendidos, los que escuchan y olvidan rápidamente, los oidores atentos y obedientes, y también están aquellos que se han dejado envolver por el maligno con el velo de estupor que no los dejan percibir los mensajes del Eterno.
Según el diccionario "Estupor" es el estado critico de la función cognitiva donde la persona solo responde a estímulos de dolor, su posición es rígida, inerte e indiferente- Algo similar sucede en lo espiritual.
Dice Isaias 25:7 Sobre este monte rasgará el velo que cubre todos los pueblos, el manto que envuelve a todas las naciones (refiriéndose al estupor).
Cuando alguien está aferrado a una mentira o a un pecado, nunca acepta la verdad cuando la escucha, justamente por ese velo que no le deja percibir el mensaje del cielo. Aunque el Espíritu Santo es quien convence de pecado, justicia y juicio, si la voluntad humana "se resiste" a Su proceso y decide no rendirse, este seguirá en su misma prisión.
Dice Hechos 28:26,27 Ve a este pueblo y dile: Por mucho que oigan, no entenderán; por mucho que vean, no percibirán. Porque el corazón de este pueblo se ha vuelto insensible; se les han embotado los oídos y se les han cerrado los ojos. De lo contrario, verían con los ojos, oirían con los oídos, entenderían con el corazón, y se convertirían y yo los sanaría. 
Debemos renunciar a esa rebeldía, estupor y sordera espiritual. Solo un verdadero arrepentimiento puede abrir nuestros oídos, limpiar nuestro entendimiento y tonificar nuestro corazón para recibir todos y cada uno de los mensajes del Padre con apertura de espíritu y sencillez de corazón. 
Necesitamos alinearnos a Jesucristo en estos tiempos cruciales que vivimos, y sintonizar cada área de nuestro ser con la Palabra de vida del Señor. 
¡Al que tiene oídos que oiga!

No hay comentarios:

Publicar un comentario