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viernes, 20 de marzo de 2015


¡¿Que tienes en la olla?!


2 Reyes 4:39,40 "Entonces uno de ellos salió al campo a recoger hierbas, y encontró una viña silvestre y de ella recogió su falda llena de calabazas silvestres, y vino y las cortó en pedazos en la olla del guiso, porque no sabían lo que era. Y lo sirvieron para que los hombres comieran. Y sucedió que cuando comían, gritaron diciendo: ¡Oh hombre de Dios, hay muerte en la olla! Y no pudieron comer"

El contexto histórico de estos versos, se desenvuelve en un momento de crisis económica y hambruna en Gilgal. En ese momento el profeta Elíseo andaba con los hijos de los profetas enseñándoles: Entonces dijo a su criado que colocase una olla grande e hiciera un guiso con las hierbas y verduras que consiguiera en el campo; pero sin darse cuenta, tomó una hierba venenosa y la añadió a la cocción-la que dañó la comida. 
Aunque la fe de aquel siervo lo llevó a creer que el Señor haría provisión para ellos en ese tiempo de escasez, la "ignorancia y el descuido" del criado, convirtió por un momento aquella bendición en algo mortal.
Si bien es cierto que debemos confiar ciegamente en Dios como nuestro proveedor y afianzar esa fe aun más en tiempos de crisis; también es una gran verdad que debemos actuar con cautela y temor al Señor, discerniendo lo bueno de lo malo sin accionar a la ligera por la premura de la situación, no sea que "lo que estamos cocinando en el nombre de Dios" sea un guiso podrido y venenoso. Porque no todo lo que brilla es oro...
Dice Amos 8:11 He aquí vienen días dice Jehová, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan ni sed de agua, sino de oír la Palabra de Jehová.
En la actualidad estamos viviendo días de hambre física y espiritual, donde no debemos comer todo guiso ni preparar con ligereza el nuestro; No debemos incluir en nuestra dieta, sea culinaria o espiritual, sustancias desconocidas o de dudosa procedencia, por el desespero, hambre o necesidad del momento. Metamos a nuestra olla solo aquellas cosas que son aprobadas por Dios tomando como recetario Su santa Palabra. Recordemos que un mal ingrediente daña todo el trabajo y nos puede llevar hasta a la muerte. No basta tener las mejores intenciones si éstas son llevadas a cabo con ignorancia, porque ponemos en riesgo nuestra vida y la de los invitados a comer. 
Dice Gálatas 5:9 Un poco de levadura hace fermentar toda la masa. 
Es justamente en estos momentos de crisis donde debemos conducirnos con mayor cautela, hacer las cosas con calma, escudriñando todo para solo retener lo bueno, ver muy bien de que nos estamos valiendo para llenar esa olla; porque muchos en medio de la desesperación se desvían, viendo ciertas salidas fáciles como las mas viables y legitimas ante Dios- Pero vistas de cerca y con la lupa divina, son reprobadas tanto por las leyes terrenales como por las celestiales. 
Así que pensándolo bien: Es mejor ayunar que morir intoxicados por envenenamiento. 
Jesucristo es el antídoto para toda olla común o individual al momento que como acción retardada descubras que "hay muerte en la olla". El es la única garantía de vida y saciedad.

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