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martes, 14 de julio de 2015


Fe en Crisis.


Santiago 1:3 "Pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia".

Muchos conocemos a Dios y Su Palabra, junto con cada una de Sus promesas; Declaramos que creemos "todo" lo que el Señor ha dicho y tenemos una buena comunión con el Padre. Pero hay ciertos momentos en nuestra vida, que de tanto orar y esperar que cierto evento ocurra...y nada pasa; Algunos entramos como en una especie de "crisis de fe".
No que dejamos de creer, sino que hay cierta expectativa y hasta angustia donde nos preguntamos: ¿Que mas debemos hacer?, si este es o no el tiempo, ¿De qué otra manera orar?, si estamos haciendo algo mal, etc.
Dice Santiago 1:6 Pero que pidan con fe, sin dudar, porque quien duda es como las olas del mar, agitadas y llevadas de un lado a otro por el viento.
La sensación en medio de esa crisis es como si los pies ya no tienen un piso firme donde caminar y algunas seguridades se han venido abajo.
En algunos casos no es precisamente una crisis de la fe, sino una crisis religiosa teológica, que no tiene nada que ver con la persona de Jesús; Con quien tiene que ver es con nuestra "formación religiosa" como creyentes, que confunde a Cristo con letra o consejo de hombres- Lo cual se ha convertido en un esquema que pretende encajonar las multiforme maneras de Su obrar- Entonces el edificio religioso que construimos con fundamento humano se viene abajo, mas no ocurre así con la Palabra de esperanza y libertad de un Jesús revelado.
Ser un hijo de Dios no consiste en entrar en una denominación, religión o estructura dogmática; Sino en decir "si" a Jesucristo para un nuevo estilo de vida donde El nos enseña cara a cara diariamente- Es una escuela interminable para la vida de gente de Reino.
Dice Juan 11:4 ¿No te dije que si crees verás la gloria de Dios? Les contesto Jesús.
Dios permite que nuestra fe entre en crisis para que entremos con una mentalidad y salgamos con otra; Para que le conozcamos cada vez mas y subamos a un nuevo nivel; Para que entendamos que hay cosas que valoramos mucho y en realidad no tienen tanto valor, y otras que no valoramos y para el Señor son muy valiosas. 
Vamos a abrirnos a Sus enseñanzas para derribar viejas y falsas estructuras que no vienen de la pureza de Su ceno. Vamos a pedirle al Espíritu Santo sensibilidad a El, para en cada situación que se nos presente en la vida poder conocer más a Jesús y actuar como El lo haría. Vamos a seguir orando, vamos a seguir confiando y descansemos en los brazos de nuestro amado Salvador.

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