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domingo, 16 de noviembre de 2014

¿Libertad o Libertinaje?


 1 Corintios 10:23 Se dice: “Uno es libre para hacer lo que quiera”. Es cierto, pero no todo conviene. Si, uno es libre de hacer lo que quiera, pero no todo edifica la comunidad.

La autoridad de Dios hacia un creyente no es impositiva. El nos llama y nos da la libertad de tomar nuestras propias decisiones por medio de nuestra voluntad, pero a su vez nos enseña el camino a seguir en cada circunstancia, donde nosotros en nuestro “Libre albedrío” escogemos la decisión que queramos tomar.
Cuando hablo de “libre albedrío” me refiero a la facultad de obrar “Por reflexión o por elección”, a esa  voluntad humana con la que elegimos qué queremos hacer.
Por reflexión: es cuando hacemos caso a la advertencia o el consejo con que Dios nos intenta persuadir para que no pequemos; Sea por medio de Su Palabra o por Su Espíritu que nos redarguye, o tal vez nos hable por un siervo suyo o por medio de una circunstancia. Lo cierto es que él nos advierte siempre de una u otra forma y hasta a las piedras las hace hablar….
Y al actuar Por elección: es en el momento que elegimos accionar libremente, según nuestro gusto, capricho y voluntad sin tomar en cuenta a Dios. Y eso pasa cuando nuestra voluntad es gobernada por nuestros antojos carnales; O cuando carecemos de temor de Dios y no le amamos lo suficiente como para colocarlo por encima de nuestros deseos.
Aparentemente la iglesia de Corinto citaba con frecuencia “Todo me es lícito”, y lo usaba como bandera en forma errónea excusándose de sus pecados, al decir que Cristo los había perdonado y poseían libertad completa para vivir como quisiesen.
Yo lo diría que las decisiones que tomemos libremente, debemos hacerlas pensando también en los demás. Eso se llama “sentido común”; de manera de obrar tratando que a todos nos convenga, salgamos de ellas edificados y agradando a Dios. Dice: Romanos 15:2 Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno para su edificación.
El ser humano se ha convertido en “Individualista” e impulsivo- Sus decisiones giran en torno a ellos mismos, todo lo hacen para su beneficio propio,  piensan solo en ellos, viven para saciarse sin importar en qué afecte eso a su prójimo, ni si tiene que pasar por encima para lograr su cometido y usualmente viven luchando por su libertad, “Su consigna es: yo soy libre o ¡déjenme serlo!”.  Dice: Gálatas 5:13,14 Porque vosotros hermanos, a libertad fuiste llamados; solamente que no usen la libertad como ocasión para la carne, sino sírvanse por amor los unos a los otros. Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
Sugerencias para mantener una vida equilibrada y madura:
1)  Antes de tomar una decisión busca la dirección de Dios.
2)  Examina si lo que vas hacer levantará el Nombre de Jesús en alto.
3) No asistas a lugares ni caigas en conversaciones donde un Hijo de Dios no pueda participar.
4)  No te dejes llevar por todo, aun así este parezca inocente- Recuerda ¡examinarlo todo!
5) No te dejes influenciar por los comentarios de los demás, mantén tu identidad, posición y convicción en Cristo bien plantada.
6)  Actúa gobernado totalmente por el amor de Dios en tu corazón.
7)  Pregúntate antes de actuar ¿Esto complace al Señor?
8)  Escribe esta porción de 1 Corintios 10:23 y colócala en un lugar visible donde siempre la recuerdes.
9) Pídele al Espíritu Santo que te ayude a que tu mente no se cierre y sientas cuando te redarguya para hacer lo que realmente te conviene.
10) Vive una vida Cristo céntrica y en el Espíritu.
Vivamos plenamente en Cristo sin caer en excesos. Todo proviene de Dios (la naturaleza, la música, las personas de ambos sexos, la ciencia, etc.) y él nos ha dado todo para que lo disfrutemos pero no debemos usar nuestra libertad para cometer abusos o mal poner en nombre de Cristo.

Los estándares de la demanda de santidad de Dios con sus hijos no se han movido, El sigue siendo el mismo, somos nosotros los que lo pretendemos modernizarlo. 

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