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lunes, 10 de noviembre de 2014

¡¿Miedo Yo?!



Salmos 112:7 No tiene miedo de malas noticias, su corazón está firme confiado en el Señor.

Robos, secuestros, pobreza, desempleo, crisis económica mundial, guerras, catástrofes naturales ¡Todas estas son las noticias que están a la orden del día! Sea por el noticiero en TV, por los periódicos, por Internet o por alguien que nos informó; Los medios de comunicación pareciera que tienen más rating si magnifican aún más el dolor y los sucesos trágicos. Y por supuesto, esto ha intensificado en la gente el sentimiento de inseguridad, llamándolos al temor. Al recibir una noticia de estas, es casi inevitable pensar que nosotros o nuestra propia familia podrían ser la próxima víctima.
Es una lucha interna para aquellos que tratamos de vivir con un corazón confiado en Dios. Y es que definitivamente La fe es el único remedio contra esta clase de tristeza e incertidumbre que se nos presenta. El Señor por medio de su Espíritu Santo puede inundar nuestro corazón de inefable serenidad y disipar todo temor presente o venidero si decidimos asirnos a él. Dice: Proverbios 1:33 Pero el que me escucha vivirá seguro, y descansará, sin temor al mal.
Y quizás se estén preguntando ¿Cómo podemos manejar nuestros temores en medio de tanto bombardeo? Y les daré una respuesta es sencilla: “Creyendo en las promesas del Padre”. Dice: Isaías 41:10 No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.
En este salmo habla de las ventajas de tener fe en Dios. Tengamos claro que Dios guarda los pensamientos y las acciones de quienes siguen sus mandatos y le creen. El Salmo lleva por nombre “Prosperidad del que teme a Jehová”, y comienza diciendo: “Bienaventurado el Hombre que tema a Jehová y en sus mandamientos se deleita en gran manera”. Fíjese bien que el salmista nos conduce a sacar la conclusión de que: “El temor de Dios nos puede llevar a una vida sin temor a las circunstancias ni a las malas noticias”. Es como cambiar un temor por otro.
Y la pregunta de rigor en el momento que nos sentimos agobiados por temores debe ser: ¿Le estoy oyendo y creyendo a Dios?  Te daré algunos versos bíblicos  que te orientarán cómo oír a Dios: Oseas 2:14 Pero he aquí yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón. El desierto es tipo de soledad o momentos de cequia en nuestras vidas; es recomendable estar en quietud y solos así es posible escucharle. Y Proverbios 8:32-35 Ahora pues hijos, oídme, y bienaventurados los que guardan mis camino. Atended el consejo, y sed sabios, y no lo menospreciéis. Bienaventurado el hombre que me escucha, velando a mis puertas cada día, aguardando a los postes de mis puertas.  Esos consejos pueden ser los dados en Su Palabra o por boca de tus líderes espirituales en la misma iglesia: Velar en sus puertas,  es como estar muy cerca de él para poderlo escuchar diariamente y con claridad. Esto nos da ventaja ante el temor. Mientras más prestemos nuestro oído para oír al Espíritu Santo y sepamos hacerlo al momento de las malas noticias, Dios hablará más fuerte por medio de nuestra fe.
La inseguridad puede conducir al hombre a una búsqueda de seguridad en lugares inconvenientes e incorrectos. Como vehículos, negocios o casas; compran seguros de vida de sumas exorbitantes  y la mayoría de sus posesiones son compradas por altas sumas de dinero o simplemente deciden irse a vivir a un país extranjero donde haya menos riesgo de inseguridad, sea por catástrofes naturales, por secuestros, robos o lo que sea… y para todo eso se necesita mucho dinero. Pero en realidad si no trabajas el temor éste te seguirá a donde vayas- El único antídoto existente y confiable es descansar en la suficiencia de Dios y orar a sabiendas que si estamos bajo La Sombra De Sus Alas, “Donde quiera que estemos”, bajo la situación que estemos, él nos guarda.
Pero hay algo importante que no debemos ignorar respecto al temor, y es que lleva el castigo en sí mismo. Dice: 1 Juan 4:18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De manera que el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.
Evitemos saturarnos con los canales de noticias o  de la prensa  amarillista, porque ellos llenan una porción diaria de fatalidad y destrucción que más allá de informar “perturban a la ciudadanía con sus excesos”  – Más bien renovemos nuestra mente leyendo a diario la Palabra de Dios, meditando en ella, saturándonos de su mensaje y declarándola.



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