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domingo, 9 de noviembre de 2014

"Pacificadores"


Mateo 5:9 Dichosos los que trabajan por la paz, porque Dios los llamará hijos suyos.

La antítesis de los que pacifican, son los que buscan y hacen violencia. El común denominador de su significado, puede iluminarse por la relación de "Violencia": que puede entenderse como todo aquello que irrespeta la dignidad del ser humano y atropella su mismo ser como imagen y semejanza de Dios.  Se puede violar al otro físicamente, hiriéndolo o matándolo; pero también materialmente, robando o dañando sus bienes o negándole la base material de su subsistencia y verbalmente, sicológicamente y en muchas otras acciones cuando abusan de una persona e infringen sus derechos y dignidad.
La biblia relata episodios de genocidio y destrucción de pueblos completos con gran violencia. La pregunta es ¿Cómo podemos interpretar estos textos a la luz de la enseñanza de Jesús, el pacificador? Dice en: Lucas 6:35 Antes bien, amad a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad no esperando nada a cambio, y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo; porque El es bondadoso para con los ingratos y perversos.
En el libro de Éxodo 2:11-15 se relata un episodio de la vida de Moisés. Dice: En aquellos días sucedió que crecido Moisés, salió a sus hermanos, y los vio en sus duras tareas, y observó a un egipcio que golpeaba a uno de los hebreos, sus hermanos. Entonces miró a todas partes, y viendo que no aparecía nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena. Al día siguiente salió y vio a dos hebreos que reñían; entonces dijo al que maltrataba al otro: ¿Por qué golpeas a tu prójimo? Y él respondió: ¿Quién te ha puesto a ti por príncipe y juez sobre nosotros? ¿Piensas matarme como mataste al egipcio? Entonces Moisés tuvo miedo, y dijo: Ciertamente esto ha sido descubierto. Oyendo faraón acerca de este hecho, procuró matar a Moisés; pero Moisés huyó de delante de Faraón, y habitó en la tierra de Madián.
Moisés fue criado por la hija de faraón (una egipcia) pero él era israelita. Su madre lo metió en el río en una canasta impermeabilizada con brea para salvar su vida porque en aquel tiempo estaban matando a todos los niños varones recién nacidos. Y éste, al crecer gozaba de los privilegios que le correspondían como supuesto nieto de faraón. Fue criado entre egipcios, aunque su corazón siempre fue israelita.
En esta oportunidad del relato acontecido en Éxodo 2. El uso de la fuerza no le resulto en una situación mejor, sino en un problema mayor y en el exilio al desierto. Y es en el desierto donde el Señor se revela a Moisés y le enseña a depender de él.
A través de los años sin embargo, Moisés no deja de reaccionar, sino que aprende a hacerlo de la manera correcta “como un hijo de Dios”, por la madurez que adquirió en el trato que Dios tuvo con él en el desierto.
Luego de esto, la mayor parte del tiempo era un mediador entre Dios y el pueblo.
Una sociedad violenta es una sociedad enferma. Resolver con la fuerza en vez de usar el diálogo, casi nunca remedia porque la violencia engendra más violencia y produce resentimientos que perduran. Pero lastimosamente en la actualidad ven normal la agresión física y verbal ¿Y donde están los pacificadores- los hijos de Dios en todo esto?
La violencia viene del hogar a la sociedad y es reforzada por los medios de comunicación, tales como la televisión, los videos los juegos bélicos, la radio y los medios impresos corrompidos.
Cooperar cuando estemos involucrados en un conflicto, es un camino más excelente que la fuerza. La cooperación lleva a la pacificación. Es resolver de antemano por medio de esa cualidad de hijos, como lo es la de “pacificadores”. No se trata de parcializarnos ni de entrometernos, sino que con la sabiduría de Dios y siendo neutrales con ambas partes y sus planteamientos, los podamos conducir a la reconciliación y el perdón, y les mostremos luz de lo que Cristo quiere para sus vidas según lo que dice Su Palabra.
Los diferentes gobiernos del mundo, gastan miles de millones de dólares anualmente en armamento ¿se imagina lo que sería de este mundo si a el dinero se le diera buen uso? Si se invirtiera en biblias por ejemplo, hubiera más literatura que le hable a la moral del ser humano para que se convierta su alma a Cristo; ¿o se invirtiera en ayudar a los pueblos pobres y necesitados, como los que han sido devastados por catástrofes naturales?
El llamado al pueblo de Dios es a “Llevar la paz”, es ser pacificadores, sin rendirse al sistema ni unirse a la violencia. Los creyentes debemos saber reaccionar correctamente, el pueblo de Dios debe estar sujeto a la esperanza de la venida de Cristo; Pues cuando él venga e instituya Su gobierno: no habrá más guerra, no más dolor, no más abusos, no más terroristas, no más opresión, no más atentados suicidas, no más injusticia social. Como dice en apóstol Pablo en: Romanos 12:21 No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.


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