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domingo, 7 de diciembre de 2014

La Enfermedad
de Este Siglo.
 

Filipenses 4:6,7 No se aflijan por nada, sino preséntenselo todo a Dios en oración; pídanle, y denle gracias también. Así Dios les dará su paz, que es más grande de lo que el hombre puede entender; y esta paz cuidará sus corazones y sus pensamientos por medio de Cristo Jesús.

Nos hemos tenido que adaptar a un mundo donde todo va de prisa. De hecho, se fabrican artefactos como el microondas, que con solo presionar unos botones y la comida está caliente, descongelada o cocinada. Y todo esto está bien, pero en su justa medida. Dice: Mateo 6:27 ¿Y quién de vosotros, por ansioso que esté, puede añadir una hora al curso de su vida?
A veces pareciera como si estuviésemos apretujados en una fila y nos dejásemos arrastrar por la presión que ejercen lo demás que van caminando muy rápido. Tenemos ¡tantas cosas que hacer! en el hogar, en el trabajo, en la iglesia, etc. Que da la impresión como que nos conectamos a un cable de electricidad y anduviésemos directos, como pequeñas maquinas bajo el mandato de: “Haz esto, haz lo orto, sigue haciendo”.
He notado dos vertientes entre tanto activismo y afán en el que estamos inmersos. El primero es que estamos programados en revoluciones tan aceleradas, que nos perdemos la oportunidad de disfrutar de las cosas sencillas de la vida, porque pasamos tan rápido por su lado que no nos damos cuenta que están allí; Estas cosas podrían ser: disfrutar de los detalles y la forma de pensar durante el crecimiento de nuestros hijos, admirar y gozar de la naturaleza y todo lo que Dios nos ofrece por medio de ella, entablar una conversación calmada y profunda con un ser querido mientras nos tomamos un té, detenerse un día a descansar y meditar con Dios únicamente ¡si se puede!- Lo que pasa es que nos acostumbramos a estar tan eléctricos, que se nos olvida lo legítimo del relax o el descanso; Tanto así que llegamos al punto que hasta la cama y la casa nos incomodan porque necesitamos estar “ocupados”.
Y la segunda vertiente, es cuando nuestro cuerpo se comienza a quejar de que le metamos tanta presión y abusemos de él. Es algo así como cuando en los vehículos se le enciende una o varias luces rojas en el tablero- Quiere decir que hay algo que está funcionando mal y necesita atención. Así mismo nuestro cuerpo, comienza a padecer de tensiones musculares, dolor de cabeza o sencillamente desgaste físico y no responde como antes; en oportunidades hasta el corazón comienza a fallar, sencillamente porque no fuimos diseñados para ser maquinas de trabajar sin descanso.  Dice: Mateo 6:34 Por tanto, no os preocupéis por el día de mañana; porque el día de mañana se cuidará de sí mismo. Bástele a cada día sus propios afanes.
Una persona Afanosa, es igual a una persona Estresada. Según el diccionario el estrés es una tensión provocada por el agobio diario, que origina reacciones psicosomáticas y hasta trastornos psicológicos que a veces pueden ser graves.
Es cierto que no hay tiempo que perder y que debemos aprovechar el mínimo minuto para invertirlo en Su Reino; pero es necesario tener claro nuestro llamado y nuestros dones; y no solo eso sino cual es el tiempo y el movimiento de Dios en el que debemos plantarnos a trabajar o cuando detenernos a descansar.
Jesucristo experimentó gran demanda de los que estaban a su alrededor y presiones de sus perseguidores; podría decir que si viviera en este tiempo se le llamaría “estrés”; Pero eso no trastornó su serenidad, ni su tranquilidad emocional o espiritual. A pesar de tanta oposición, constantes peticiones y poca privacidad, Su vida reflejó un apacible  sentido de equilibrio. Pero ¿Cuál era su secreto? Pues que no se dejaba envolver por las presiones externas ni se afanaba por nada, “se mantenía enfocado”- Él tenía una vida de oración inalterable en la que estoy segura que no se presentaba al Padre apurado sino dispuesto a sumergirse en Su paz, para saber qué hacer y en qué ocuparse.
Todos tenemos cosas que hacer y situaciones que nos agobian, pero el apóstol Pablo recomienda en este verso inicial, cambiar nuestras preocupaciones por oraciones.
A continuación les doy unos tips para evitar el estrés:
*Sepa quién es usted: tratar de ser alguien comisionado para llevar paz y luz. Usted no es ni debe ser causa estrés ni tratar de ser otro. Dice: Juan 8:12 Yo soy la luz del mundo.
*Sepa y conozca a quién trata de agradar: porque con frecuencia sucede que justo cuando logras complacer a un grupo de gente, el otro grupo se molesta y demanda otras cosas de ti. Esto de tratar de complacer a todo el mundo “No se puede”. Dice: Juan 5:30 Porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre.
*No trate de hacerlo todo usted solo: Nos ponemos tensos cuando pensamos que todo depende de nosotros- Pasa más que todo en los perfeccionistas. Sepa que el mundo no se va a acabar si usted no se convierte en el hombre orquesta; Aprenda a delegar y a reposar en Dios. Dice: Marcos 3:14 Y estableció a doce, para que estuviesen con Él y para enviarlos a predicar.
*Forme un hábito de oración: sin importar qué tan cansado esté. Jesús es nuestro mayor ejemplo. Dice: Marcos 1:35 Levantándose muy de mañana, siendo aun muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto y allí oraba.

*Tome tiempo para disfrutar la vida: El balance es la llave para controlar el estrés. Dios creó la naturaleza, la familia e hizo cosas hermosas para el disfrute de Sus hijos. El mismo lo hizo con Sus discípulos en un momento de cansancio. Dice: Marcos 6:30 Venid vosotros aparte a un lugar quieto, y descansen un poco.

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