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martes, 16 de diciembre de 2014

¡Solos No!
 Juan 16:32 Pues ya llega la hora, y es ahora mismo, cuando ustedes se dispersarán cada uno por su lado, y me dejarán solo. Sin embargo no estoy solo, porque el Padre está conmigo.

Muchos de nosotros nos hemos sentido solos alguna vez en la vida; Estando con o sin compañía, podemos experimentar la sensación de soledad.
Alguien dijo: Estamos más solos rodeados de la compañía incorrecta que sin nadie al lado.
Cada vez que me he sentido así o alguien me manifiesta sentirse de esa manera, me viene a memoria una palabra de boca de un profeta que daba a un hermano que se encontraba en la misma situación, y le decía: El Señor te dice que no estás solo, Él está contigo; Quizás no tienes la compañía de las personas que esperabas tener, pero ¿Cuándo has visto un águila en su proceso de renovación, andar en manada?  Y Tú eres un águila para Dios.
¡Guao! Eso nunca más lo olvidaré, porque habló a mi vida- Eso no era conmigo pero era para mi...
A pesar de que Dios nos bendice colocando personas específicas a nuestro derredor, no será garantía de no sentirnos solos en ciertas oportunidades. Dice: Juan 8:29 Y El que el que me envió está conmigo; no me ha dejado solo el Padre, porque yo siempre hago lo que le agrada.
La Soledad, es esa ausencia real o percibida de relaciones sociales satisfactorias. Las personas que la padecen, pueden presentar síntomas como: ansiedad, depresión, insomnio, etc. Por el sentimiento de frustración que causa, ya que fuimos creados para estar acompañados, para ayudarnos mutuamente. Por algo registra la Biblia que “mejor son dos que uno”.
Los seres humanos podemos experimentar tres tipos de soledad:
*Soledad emocional: cuando no hay relación íntima con otra persona; como los que no tienen amigos, no llegan a casarse, ni interactúan con su familia. Esta se puede recobrar orando a Dios y actuando para quitar toda barrera puesta por nosotros, desarrollando nuestra intimidad con Cristo y teniendo una nueva y buena relación profunda con una persona.
*Soledad Social: sucede cuando la persona puede estar rodeado de mucha gente, pero tiene la sensación de ansiedad y vacío, se siente que no encaja ni pertenece a ningún círculo social, comúnmente tiene problemas de adaptación. Es necesario revisar su autoestima, su pasado, o si algo los marcó por lo que asumieron esa posición. Esta persona necesita congregarse regularmente en su iglesia y activarse en ella. Sería bueno que estudiara la vida de Cristo: cómo siendo santo y diferente vivió entre gente mala y traicionera y los amó.
*Soledad existencial: se refiere al sentido de desolación, cuando la persona se aparta de Dios y siente que su vida no tiene significado ni propósito. Esta persona como las dos anteriores, necesita urgentemente una relación íntima con el Padre o una renovación de la misma, e involucrarse con un grupo de creyentes que le den apoyo, afecto y le orienten a esa relación.
Y es que desear compañía es legítimo, Dios nos creó para que viviésemos en compañía y nos ayudásemos los unos a los otros. Y Dios creó a Adán su pareja Eva, y suplió esa necesidad. Pero cuando la raza humana pecó, hubo la primera separación entre los hombres y Dios…  justo allí comenzó la separación y entró la soledad al mundo.
Pero también hay entes espirituales del mal que trabajan en la mente de las personas y hablan a sus oídos para que se sientan solos y para propiciar situaciones donde la gente los rechace y los abandone al punto de quedarse solos ¡Contra estos hay que guerrear!
Te daré unas sugerencias para no ser presa fácil de la soledad:
-Utiliza bien tu tiempo: resiste la tentación de no hacer nada, porque una mente ociosa es blanco perfecto para el enemigo. Distribuye bien tú tiempo y atiende tus necesidades físicas (comer, dormir, asearte, tener tiempos de esparcimiento, etc.) Pero también debes atender tus necesidades espirituales (leer biblia, orar, asistir a la iglesia, servir a Dios) Y darle su lugar a las necesidades sociales (desarrollar amistades y tener actividades juntos).
-Minimiza las heridas: no ensayemos y pensemos en el dolor o las traiciones una y otra vez, dejemos la amargura y rencores a los pies de la cruz. A nadie le gusta estar al lado de una persona cínica, crítica o resentida.
-Reconoce la Presencia de Dios siempre: a fin de cuentas ¿Dónde está Dios, no está su grata compañía? El nunca ha dejado de estar ahí a nuestro lado. Dice: Mateo 28:20b He aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.

Es importante quitar las barreras, romper el hielo y acercarnos a los demás, pero lo más importante en todo esto es “Acercarnos a Dios y Su trono de Gracia confiadamente para alcanzar el oportuno socorro”. 

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